El soldado más bravo que tuvo Roma: Lucio Sicio Dentato

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Ni César, ni Augusto, ni Escipión Africano ni Pompeyo el Grande. Si alguien alcanzó el punto de leyenda en materia carnicería individual en un campo de batalla sin dudas fue Lucio Sicio Dentato. Su sobrenombre, «Dentatus», significa nacido con dientes. A pesar de tener un récord extenso y digno de admirar como carrera militar, no mucho se puede relatar de este personaje como se pudiese relatar de los anteriores mencionados. De todas formas, voy a contar lo poco que se puede leer sobre éste, mayoritariamente de Marco Terencio Varrón, Dionisio de Halicarnaso y Máximo Valerio, todos historiadores.


Gracias a Varrón, sabemos que Lucio Sicio era un ciudadano romano, de origen plebeyo, por lo tanto no era patricio lo que lo ponía en otro estrato dentro de la sociedad romana. Nació en 514 a. C. y murió aproximadamente en 450 a. C. Fue militar con rango primus pilus (primer centurión [rango máximo que un soldado raso podía optar]) y como político ejerciendo el cargo de tribuno hacia el año 454 a. C.

Lucio Sicio es famoso por haber sido el romano con más condecoraciones y actividad militar que haya existido. Y para que se vayan haciendo una idea, se lo apodó «el Aquiles de Roma» y no habían exagerado en nada al hacerlo. Un romano llamado Fabio Plancíades Fulgencio en su libro Expositio sermonum antiquorum (La explicación de las palabras obsoletas) recoge algo de información sobre Lucio Sicio citando a Diofanto de Esparta, que cuenta como los griegos realizaban un rito a los dioses llamado ecatonpejoneuma (víctimas de la masacre). Este rito se realizaba en Atenas en honor a Marte, y sólo se realizaba cuando un hombre llegaba a matar a más de 100 enemigos. El hombre en cuestión iba a pasar un tiempo en soledad a una isla. Los griegos empezaron a incomodarse con esto porque parecía que no calmaba la ira de los dioses, así que cambiaron el rito por otro más a su usanza, que era sacrificar un animal, en este caso, un cerdo, el cual lo entregaban vivo, pero sin su testículos. Era un rito bastante importante y muy raro de ver. En Roma, Lucio Sicio Dentatus también hizo la ofrenda a Marte, quizás con alguna variación: fue el primero en realizarlo tal como relata Varrón y Fulgencio:

… entre los romanos, Lucio Sicio Dentatus, combatió ciento veinte veces en combate singular, recibiendo 45 cicatrices y ninguna de ellas en la espalda, recibió veintiséis coronas de victoria y ciento cuarenta brazaletes y fue el primero en practicar este sacrificio a Marte.

En la antigüedad, era normal la práctica del duelo, aunque con el tiempo el orgullo y el honor pasaron a segundo plano dando paso sólo a la astucia, la táctica y lo más codiciado por los romanos: el botín de guerra. Los duelos se realizaban para evitar que dos tropas se enfrentasen. Un ejemplo de ésta puede ser la historia de Tito Manlio Torcuato y su legendario duelo contra el gigante galo o bien pueden mirar la escena de la película de Troya (2004) en donde veréis el típico enfrentamiento entre dos ejércitos pero que no intercambian ningún tipo refriega, sólo deciden la batalla con un duelo entre los dos hombres más fuertes. Si tu campeón caía, el resto del ejército se desmoralizaba y abandonaba el campo.

Lucio en sus campañas de guerra participó en 120 duelos, los cuales sobrevivió a todos y no sólo eso: no tenía cicatrices en la espalda, todas en la zona frontal lo cual le añadía, según los cánones romanos, más admiración todavía. Hay varios libros que destacan este detalle de las cicatrices y no me extrañaría en nada que se alabe semejante marca. Un soldado sin cicatrices probablemente entre los romanos podía significar sólo una cosa: nunca se había enfrentado ni matado a nadie. Un soldado romano que sólo tenía cicatrices en su cara, pecho y brazos probablemente podría significar una cosa: era una máquina de luchar.

En pocas palabras: enfrentarte a Lucio Sicio Dentatus era sinónimo de querer morir. Esta facilidad para acabar con el enemigo tanto en duelos como en formación le forjó una gran reputación. Lamentablemente, por la época en que vivía y las pocas referencias que tenemos de diferentes autores es complicado poner a tal personaje a la altura de otros que fueron más ricos, por lo tanto, con más posibilidades de trascender mediante libros.

Su palmarés militar quedó en:

  • 1 corona gramínea (la más alta condecoración militar romana, concedida únicamente en 9 ocasiones en toda la historia de Roma, según Plinio el Viejo).
  • 14 coronas civiles.
  • 3 coronas murales.
  • 8 coronas más.
  • 83 tiaras de oro.
  • 160 brazaletes de oro.
  • 18 lanzas puras.
  • 25 guirnaldas.

A pesar de ser un tremendo soldado, Lucio era un gran defensor de los plebeyos y por eso obtuvo un Tribunado. Con el mismo hizo terrible presión para que los nobles abandonaran su cargo de decenviros. Por esto Lucio fue asesinado siendo ya un viejo de 60 años, presuntamente asesinado por los hombres del decemviro Apio Claudio.

Según se cuenta, de los 25 hombres que fueron a matarle, sólo 10 salieron ilesos.

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