Un baño de realidad

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En el final del verano de 2012 vi la película Valhalla Rising (2009). Había encontrado este espectacular filme de casualidad navegando IMDB. Tanto el póster como el actor Mads Mikkelsen; que estuviese filmada en Europa y con un presupuesto bajo me engañaron de entrada: esperaba un filme estilo épico como 300 o Gladiator (aunque ésta última es una espectacular y muy bien filmada y dirigida película) lleno de efectos y batallas, sin embargo estaba por ver una película espectacular. Un juego entre la mitología y la realidad. Esas cosas donde realmente el cine siempre falla, Valhalla Rising las entona, las realza y las dignifica. Aún viendo las califaciones malas de algunos sitios populares esta película vale la pena verla. ¡Joder, ¡sí que estaba equivocado!

La historia, aunque carente de batallas épicas, es encantadora. En el siglo X, en plena Edad Media, un enigmático guerrero apodado Un Ojo que posee una fuerza sobrehumana vive esclavizado y es obligado a pelear. Luego de una pelea a muerte, mientras se estaba aseando en un pequeño lago bajo la estricta mirada de sus guardias encuentra su oportunidad para escapar. Es así como termina matando a sus guardianes, a su amo y logra escaparse, llevándose al niño que cuidaba de él. Tras enrolarse en un barco vikingo, emprenden un viaje que los lleva a una tierra desconocida, donde reinan el dolor y la sangre.

No hay efectos especiales. No hay monstruos gigantes en 3D. No hay armas mágicas. No hay mujeres, y si sale una, ésta no estaba depilada o maquillada y mucho menos luchaba con tintes de artes marciales orientales. No está la típica moraleja del bueno siempre gana. Y sin embargo cuando uno mira Valhalla Rising logra entender lo que es una espectacular demostración de cómo sería la violencia real cuando se habla de lucha. Las escenas de violencia son crudas y muy reales. Quien tenga un poco de sensibilidad en el tema quizás las encuentre demasiado reales. El sonido de esta película es sin duda alguna otra cosa a destacar y ayuda a la ambientación de una forma hipnótica.

Creo que es por películas como Valhalla Rising que ya no me emociona casi ninguna producción de Hollywood. Es más, creo que la industria está destruyendo el cine por esto mismo. Destruye incontables leyendas e historias que podrían relatarse con más tacto y profesionalidad, utilizando la fantasía pero sin caer en el mal gusto. He escuchado por ahí que es normal… que lo realista no vende como lo fantasioso. Yo creo que estamos mal acostumbrados a esta premisa. Es una visión conformista del asunto. Yo creo que la gente valora lo real más que lo fantasioso. Y es más, creo que si nos dieran más películas realistas que la basura que llega hoy al cine estoy seguro que la gente preferería ver eso a ver un tipo volar por los aires con una moto para llegar al 8vo piso de un edificio abandonado. Sí, eso ocurre un filme que no pienso mencionar. A veces tengo la sensación que los buenos guiones están ahí esperando que alguien los filme y sin embargo se filman miles de películas malas. Algunas de esas no llegan siquiera a los cines de lo malas que son. Las últimas películas de acción son tan malas, tanto en argumento como en filmación. Pareciera que nadie se cultivó viendo filmes como Heat o películas en donde no hace falta ver volar coches por los aires. Dejémonos de joder, por favor.

Hace poco vi Noé (2014), con Rusell Crowe. Cuenta la leyenda del mismo, pero a lo Hollywood: efectos en 3D, escenas que rozan lo absurdo y miles de detalles que arruinaron una perfecta historia que podría haberse contado desde un lado de interpretación de lo real. Un Noé todo sucio y sin dientes blancos, vestido con ropa que no parece confeccionada por un modisto de New York y acompañado de una mujer que no esté buenorra, maquillada y depilada… ¡coño!, con pelos en las piernas como se puede observar en películas como, por ejemplo, en la excelente película de Apocalipto o En el nombre de la rosa. Un desperdicio.

Yo considero que este cine actual es una mierda. Sí, es probable que por decir esto me considere como un viejo gruñón o bien un exagerado. Un amante exclusivo del cine de los años 80 y 90, pero… no. Aunque haya nacido en el año 78, siempre estoy abierto a ver de todo. Hay domingos que alquilo una película barata y no me importa saber que es mala. Tengo esos días. Pero sí es cierto que no siempre se debe usar este realzamiento de recursos de fantasía y diseño para mejorar un filme. Hay recursos para todo. No sirve abusar de un recurso como lo es el género de animación. No, no es un problema de uso de efectos si la película procede. Matrix (1999) es excelente caso de película donde los efectos especiales encajan bien. Tron, otra película. Los efectos especiales son buenos en muchos casos, pero en otros, como en la película de Noé, sobran. Este mismo año fui a ver 300, la secuela. Fueron los 18 euros peor gastados de mi vida. Además de tener un desastre de guión; la deformación obligatoria, grotesca de la historia y los personajes arruina una película sólo para satisfacer a un público embobado y adicto de cine refrito. Una película que podría haber sido más interesante, la salvación de un pueblo, el desarrollo de una batalla épica contado como si fuera relatado por alguien bajo los efectos de las drogas, pero de las fuertes y las alucinógenas.

Cuando hablo de cine con mis amigos, siempre les digo que es el mismo ejemplo de los perros. No son los perros los que tienen la culpa sino, sus dueños.

Esta entrada fue escrita por @minid un . Minid.net es un blog escrito por Diego Martín Lafuente, diseñador, tecnólogo, hacker, La Ira de Khan y Lead Designer en Notegraphy. Las opiniones aquí vertidas son exclusivas del autor del blog y no representan la de ningún otro relacionado.