Horror vacui: el absurdo miedo a lo vacío

D·M·Lafuente·Scripsit·Date·06/05/2014

¿No hay demasiado espacio blanco? ¿No podemos poner más imágenes del producto para rellenar todo? son las típicas preguntas que salen en reuniones del trabajo donde se está poniendo bajo crítica un diseño y que dan ganas de sacar un revólver para disparar al que propone destruir ese diseño pulcro y divino que usted acaba de hacer. No conozco diseñador que al menos no haya sufrido este mal y pocos saben cómo responder ante el tema. Algunos se vuelcan a las drogas fuertes o a los antidepresivos. Los más astutos, o bien renuncian o bien ponen el dídimo sobre la mesa. El gesto habitual que suelo ver en foros, artículos y experiencias pasadas ante estos dilemas son el de la genuflexión: la resignación y sumisión total ante el influenciante departamento de marketing o el jefe que también quiere diseñar o bien el cliente, que siente ese miedo absurdo a los espacios vacíos y no puede evitar sentir que necesita llenarlo todo para estar seguro que ese diseño funcionará.

Mario Praz, un crítico de arte y literatura, dio popularidad al término Horror vacui (del latín «miedo al vacío») en sus publicaciones. El término de horror vacui en el arte se asocia por primera vez con Praz quien utilizó el mismo para referirse al diseño de interiores visual desordenado, sobrecargado y caótico. Existe un equivalente aún más antiguo que recae sobre el término en griego conocido como cenophobia (se pronuncia kenofobia y no erróneamente como xenofobia [miedo a otra nacionalidad]) que es el sufrimiento que sienten algunas personas por los espacios vacíos.

El vacío, o la ausencia total de ornamentos en el campo del diseño es todo un tema de litigio en el mundo empresarial. No es exclusivo de empresas cavernarias, no, también es parte de las más innovadoras y pseudo-apodadas Lean Startups. Es normal que levante siempre polémica, sobre todo en ambientes de negocio donde la apreciación del arte normalmente equivale a cero o lo que importa es lo que al jefe se le haya antojado esa mañana. Siempre que el tema sale a colación hay que volver a explicar porqué se usan espacios negativos.

Para qué sirve

El espacio negativo es contenido. Existe y está ahí para un propósito. Como cuando el famoso Evangelista Torricelli demostró científicamente que el vacío existe y el aire pesa con unos experimentos que fueron realizados en la ciudad de Florencia, allá por el 1644 para terminar con ese estúpido debate sobre el sentido de la vida, del ser o no ser. El vacío y la materia se complementan, como una cerveza fresca y unas olivas. En diseño pasa lo mismo. La ausencia de ornamentos también una forma de contenido; da importancia al mensaje principal: Es para distinguir la señal del ruido, el cual es tan bueno que no necesita esos adornos para suceder. Si su mensaje requiere de una compleja serie de ornamentas, textos, adornos y símbolos, es que su mensaje es malo, por eso lo está disfrazando. Es tan simple el asunto que da espasmos tener que explicarlo en 2014. Pero bueno, asumamos que no todo el mundo tiene cultura y que a veces hay que explayarse.

En otros tiempos se decía: la Naturaleza tiene horror del vacío; es preciso decir: la Naturaleza está enamorada del vacío. —Eliphas Levi

El miedo a los espacios vacíos suele traducirse como una clara falta de confidencia o bien, una clara intención de mentir, en simples palabras. Si tu producto es bueno, no le hacen falta fuegos artificiales: se venderá igual de bien. Si su política es buena, no hace falta que lo haga en un lugar con fuegos artificiales, banderines y gente que ríe porque le han pagado. Si su oratoria es profunda y clara, no hacen falta diapositivas llenas de textos y símbolos.

Los casos de Horror vacui hoy se ven en un centenar de situaciones: en presentaciones, por ejemplo. Cuando veáis una persona presentar y llenar la pantalla de cosas hasta que ya no quede espacio, es porque realmente sufre de miedo al vacío. Llena toda la pantalla de información para sostener lo que en realidad ya está explicando. Y como con mucha probabilidad lo explica mal en vivo, os pone su discurso en la diapositiva número 300, a 15pt de tamaño para que usted, mientras le intenta prestar atención a lo que dice pueda leerse tranquilo el texto y de paso, encenderse un pitillo, por qué no. No tiene desperdicio este tema y se han escrito libros sobre cómo presentar bien, ni me hace falta ponerles una imagen que describa esta escena, imaginen o vayan a San Google. En los casos más importantes del mundo de las presentaciones he visto cosas realmente soporíferas como las presentaciones de Bill Gates o Ballmer en Microsoft allá por el año 2000, por citar casos fáciles. Presentaciones llenas de colores, palabras, términos, clipart, efectos superfluos de todo tipo para distraer a la gente del mensaje principal: nuestro patético sistema operativo. En cambio vemos una presentación de Steve Jobs y la cosa cambia. Steve Jobs es y será una referencia de cómo presentar. Incluso le he dedicado una entrada entera al tema de presentar, pero existen otros igual de talentosos. Gracias a la naturaleza, Microsoft evolucionó, al menos, en algunas cosas. Ahora Microsoft adopta el minimalismo con Windows Phone y Metro, aunque siga con reminiscencias del oscuro pasado.

En diseño web ocurre lo mismo. Vemos páginas de inicio llenas de información redundante cuando en realidad el producto se vende mejor cuando al usuario no se lo bombardea con tanta cháchara. Un caso claro y ejemplo, hasta el día de hoy, es Google. Cuando Google salió al mundo, los buscadores eran algo muy similar a una página amarilla en papel: 100 millones de enlaces en la página de inicio. Todo ahí, por si lo necesita, aunque no lo necesite jamás. Miren las páginas de inicio actuales. La gran mayoría son un festival de información que da grima ver. Si no puedes describir bien tu producto en la primera línea, entonces pongamos más y más información, eso sí, el botón para descargar tu aplicación está 3 pantallas más abajo del logotipo, muchas gracias.

Ya saben, la próxima vez que surja una discusión sobre los espacios en blanco, recuérdeles la importancia del mensaje y de las ventajas del espacio en blanco: vivimos en un mundo donde la atención es la economía, la gente tiene poco tiempo y ese tiempo vale más que todos los mensajes que quieren meter para acompañar al producto. Y si con eso no ha surgido efecto, éste vídeo de cómo Microsoft hubiese diseñado la caja del iPod me ha dado excelentes resultados.


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