Mi opinión sobre Google Glass

D·M·Lafuente·Scripsit·Date·07/11/2013

A este punto de la vida cada geek sabe que es Google Glass. Habrá tenido seguramente sueños húmedos con este aparato. Habrá quizá imaginado que es la próxima invención de la humanidad, después del Macintosh, quizás del iPhone o el iPad. Yo sin embargo, más allá de los argumentos de privacidad, admisión en lugares, tengo cuestiones más del término de uso. Me explico: han existido grandes cantidades de invenciones de hardware sin embargo no han calado de manera masiva.

El caso de Segway

¿Recuerdan Segway? Si miran vídeos seguramente recordarán cómo se vaticinaba un futuro lleno de Segways. Jóvenes, ancianos, profesionales y funcionarios iban con Segways por todos lados, el reemplazo de la moto, la bicicleta e incluso lo mostraban para usar en las bibliotecas, es como el vídeo de Google Glass: gente aparentemente normal usándolo en su día a día. La realidad es que conozco a una sola propietaria de Segway entre mi círculo de amigos y conocidos, que precisamente corto no es. Por Barcelona apenas se ven Segways y los que se ven son mayoritariamente de alquiler o en eventos donde llevan 2 o 3 para que los asistentes jueguen con ellos. El caso Segway puede encajar perfectamente con Google Glass.

Muchas cosas llevaron a Segway a ser lo que es hoy en día y a ocupar un nicho. Nada de lo que vaticinaban se cumplió y como todo no es una razón la que desencadena esta realidad sino por varias razones. El producto no es malo, al contrario, es un producto muy avanzado a su época, pero la principal razón por la cual este producto no es de uso masivo es que el producto es caro para un consumidor final. Por muchas facilidades de compra que te ofrezcan, un Segway cuesta 6800 EUR en configuración base. Y por ese dinero uno puede adquirir motos o hasta un coche con mejores prestaciones de transporte y comodidad. Si un Segway costara 1000, entonces estaríamos en otra historia y quizás no tendría que escribir esta analogía.

Pero la historia de Segway no es trágica. En el mundo profesional, Segway es un éxito. Policías del mundo usan Segway y muchos trabajadores lo utilizan como medio de transporte en empresas grandes. Segway triunfa en el mundo profesional pero no el de los consumidores.


Google Glass dentro de su liga todavía es un aparato caro. Y dentro de esta liga de productos de consumo es un comodity más. No reemplazará al teléfono, ni al portátil de momento. Entonces hay que hacer cuentas para cada uno la cantidad de dinero que tendrá que invertir cada año para estar a la última, ¿o piensa que con uno tirará 10 años? Un teléfono, un portátil y un Glass es un montón de dinero en aparatos que hacen lo mismo. El teléfono dejó de ser una comodidad cuando se transformó en el aparato que nos permite acceder a la información estemos donde estemos. Con una buena pantalla, buena capacidad de interacción, pero Google Glass, a pesar de llevar tecnología Google lo veo limitado en comparativas con el teléfono. Es capaz de muchas cosas que el teléfono no, pero es muy limitado en interacciones.

Google Gass será rey en ámbitos profesionales. Y es en este ámbito donde realmente se cuece la utilidad del aparato. Las razones que me llevan a pensar esto son concretas: accessible para el mundo profesional, útil y elimina las barreras sociológicas que se imponen.

Para una empresa, invertir en algo puede que no suponga un problema si el retorno es traduce en eficiencia y resultados. Muchos ni se imaginan el impacto de usar Google Glass en el trabajo, les daré unos ejemplos más allá de los simples consultar datos:

Las fuerzas policiales tienen unas reglas estrictas que ayudan a evitar, de cierta forma, el abuso de poder. Una regla básica de cada policía, no importa la situación o lugar, es gritar “policía, alto” o su variante favorita según el idioma o país. Esta simple regla que es un requisito importante para evitar casos de acción policial sin aviso previo también podría implementarse con Google Glass: al empezar un procedimiento el policía puede grabar todo y sus compañeros de trabajo, también, ofreciendo múltiples puntos de vista de la escena o situación. Sin dudas cambiaría todo en lo que respecta el uso de las leyes. Esta grabación obligatoria quedaría registrada online, la cual funcionarios del gobierno podrían advertir y controlar a los agentes en su actuar como también defenderles de los posibles difamaciones de abuso de poder que suelen cargarse contra éstos para que ciudadanos que realmente comenten delitos no aprovechen para salir impunes.

El tema de inventariado y reportes durante todos estos años se ha acelerado. El beneficio de la eficiencia es claro y reporta ganancias, mejora en el ámbito de trabajo y en la planificación. Google Glass podría realizar estas tareas en manos libres y, créanme. es cómodo. Se podrían escanear códigos de barra, revisar información del producto, realizar reportes con más exactitud y dejar testigos de gran ayuda. Imaginen sostener una caja mientras se graba todo y se reportan los defectos o se consultan a la vez datos de interés como: «quién trajo el producto NJ02928 al almacén?» Ya me entienden.

En el campo de la medicina Google Glass debería ser obligatorio. No sólo para realizar todo tipo de reporte sino, para la consulta de todo tipo de datos de interés para el doctor, como por ejemplo, «cuánta penicilina tiene el medicamento X» o bien «qué edad máxima se puede recetar el medicamento Z», y así con una multitud de datos de interés que los profesionales podrían usar mientras realizan la consulta. Se podrían grabar vídeos de todo tipo, sacar imágenes, almacenarlas en el historial de los pacientes y todo en tiempo real, como de la misma forma podríamos consultar y ver vídeos de los mismos antes de la actual evolución.

Como pueden observar, ejemplos hay miles y podemos pasarnos días contando ideas para el uso en la profesión. Pero lo cierto es que esto esconde aún más razones por las cuales puede triunfar: porque socialmente no se ve como una intrusión.

En la vida cotidiana, ver a alguien que nos apunta todo el tiempo con una cámara no es placentero. Genera bastante discordia ver a un amigo distraído en su Google Glass en vez de prestarnos atención o imaginen la sensación de ser filmado ante desconocidos. Quienes habrán seguido la noticia de Google Glass en los primeros meses, habrá leído ya varios artículos donde demuestran lo incómodo y agresivo que es usar Google Glass en la calle ante desconocidos. Es una cosa ya anticipada en los Estados Unidos de América tener preparados carteles impidiendo el uso de Google Glass dentro de algunos establecimientos. Pero en cambio en la vida profesional esto se acepta y está bien visto. En cambio ninguna persona puede quejarse de ver a un doctor mirándole una herida con uno lentes amplificadores colgados de la cabeza que también traen unas luces. O usando una cámara especial para grabar en zonas donde la visión es complicada. Uno entiende que las personas utilizan esta tecnología para mejorar el servicio que realizan y no para usos personales.

Es por eso que creo que esta herramienta, más allá del éxito social que algunos auguran está primero el éxito y la aceptación profesional que es donde creo yo, está el máximo potencial.


No es para nada extraño leer premisas de que esto es genial, es el futuro, es la próxima gran cosa. Pero me parecen que simplemente son las mismas exageraciones que, la empresa que produce el aparato usa para amplificar el mensaje y, la prensa para cree notas más impactantes o amarillistas. Comida para perros, como le llamo. Google Glass no es un mal producto, es espectacular. Socialmente no fracasará porque son feos a la vista (pronto vendrán modelos más compactos y con mejor estilo) o porque son eventualmente caros. Simplemente se le atribuyen ya muchas medallas y, se hipotetiza, creo yo, de forma errada, haciendo de éste un producto fracasado de entrada al no cumplir la expectativa creada por la prensa y fabricantes.


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