No me robes el estilo

D·M·Lafuente·Scripsit·Date·03/20/2013

Hace aproximadamente dos semanas ocurrió una nueva disputa entre una empresa y un proyecto de código abierto. Bueno, más que código abierto era de diseño abierto. Una prometedora, fresca y joven empresa .com del valle de San Francisco llamada LayerVault decide tomar por las vías más cavernarias que conocemos acciones legales contra un repositorio de Github enviando una DMCA (Digital Millennium Copyright Act). Esta acción que va en contra de los principios de internet que ellos mismos acogen hizo disparar las alarmas en Github, inhabilitando el repositorio sin siquiera ponerse a pensar si era correcto o no.

¿Los motivos?

«Me están copiando el estilo de diseño y yo soy el propietario»

Sí, señores, como lo acaban de leer.

Para entender la historia, les haré un breve recorrido por la misma. El 25 de septiembre una empresa joven llamada LayerVault publica una nota en su blog llamada La Era del Diseño Plano (The Flat Design Era, en inglés) que causó una erección masiva entre los diseñadores del valle de San Francisco y el resto del mundo. Clamaban el inicio de «una nueva era» del diseño, del diseño plano, chato o como quieran llamarle. Una era que venía para aplastar a la del movimiento del esqueuomorfismo: la etapa del diseño donde las aplicaciones parecen reproducciones de los objetos reales pero llevado a lo absurdo, como por ejemplo la aplicación iCal en Macintosh. Como ya puede ir cavilando, este choque de tendencias generó tema para debatir entre sitios de noticias, blogs y demás publicaciones.

Pero este tema no queda ahí. LayerVault aprovechó esa ola que aparentemente sin querer generó para consumar así grandes cantidades de referencias y publicidad gratis a su producto estrella. Economía de la atención en su máxima expresión. Pero si la marea de atención no fue suficiente para ellos, dieron un paso más osado todavía: se adueñaron de un estilo.

Toda tendencia, aunque ya exista hasta el hartazgo se termina percibiendo como algo nuevo y este ha sido el caso de LayerVault y el estilo de diseño que se han apropiado y que mucha gente les atribuye como creadores. Sí, mucha gente cree que el estilo plano fue inventado por ellos. Es de risa. Pero peor aún es que los creadores terminen creyéndose eso y esto es lo que ha ocurrido cuando al usuario Designmodo le enviaron una nota en la que clara y abiertamente le decían:

«Yo soy el dueño de los derechos exclusivos por las obras que hay en Flat UI»

Si miramos atentamente Flat UI, veremos que hay similitudes notables. Usa casi la misma paleta de colores, el diseño es plano y hay ligeras variaciones en los iconos pero, no es lo mismo. No es copia. Copia sería por ejemplo si hubiera extraído los mismos archivos y los hubiera utilizado en su diseño, cosa que no es así. La gente de Flat UI simplemente desarrolló un estilo, ejecutando correctamente todas sus facetas. Y extendiéndolo todo más allá.

Lo peor de todo es que ni siquiera en formas es igual y, de todas maneras, LayerVault también está inspirado en otros proyectos, por lo tanto no tiene sentido alguno que exista un litigio entre estos dos proyectos.

Ser el dueño, imposible

Proclamarse dueño de un estilo puede que sea algo digno de Dalí a modo de comedia, como cuando decía «El surrealismo soy yo», pero esto no quiere decir que esta práctica esté bien, o que fuere aceptada dentro de la comunidad o bien las leyes le amparen en este aspecto. Creo que en el fondo Dalí estaba orgulloso de su estilo pero más porque él sabía que era el único que lo dominaba. Pero no se sentía dueño del estilo sino del poder de la ejecución. Pero lo que sí sé es que el tema es a veces, peliagudo, y más que protegerse lo que le puede ocurrir a usted es que se dañe aún más y por otro lado: es extremadamente rara la situación de encontrarnos un «estilo nuevo». Así que utilizar un estilo para llevar a cabo un trabajo es una práctica normal y es increíble que fuere mal vista. Apple, por ejemplo, copió al dedillo el modelo de reloj del Sistema Ferroviario Suizo. Casi todas los estilos que vemos en internet son variantes de otros estilos y otras vertientes del diseño, es por ello, que usted nunca podrá adueñarse de un estilo, como bien explica Keenan Cummings en su entrada Stop Stealing My Style, Bro (Marzo, 2013) donde claramente cita:

But much of the time these brawls have little substance. If no one has ever told you this, learn it now: YOU CAN’T OWN STYLE. Your job is not to develop a signature style. Your job is to match appropriate solutions to problems.

Y cuánta razón en pocas palabras. Muchos diseñadores se van de viaje a Marte en vez de aterrizar y realmente realizar su tarea: adecuar los mejores prácticas y sistemas para solucionar problemas. Usted sólo es dueño de su decisión de hacerlo y de cómo pero nunca del estilo.

The decision to apply a specific style to address a specific problem is unique and ownable. Downloading free fonts from (the amazing) Lost Type Coop for a retro rebrand is a lot of fun, and you may be able to make some money in the process, but you don’t own the style. You own the decision that you made when you said “hey, this hardware store brand would look great in a post-war era retro style.”

El estilo es la mercancía. Es por ello que usted no puede apropiarse del estilo sino, del proceso o la serie de decisiones que le permiten a usted y su grupo ejecutar unos estilos de diseño de forma satisfactoria.

Lo único que le diferencia del resto y le hace patrono del estilo es la ejecución. Si realizas una buena ejecución del estilo, serás como el dueño simbólico del mismo, pero si en realidad se pone a defenderlo a capa y espada será sólo un bufón y será tratado, en muchos casos de Trol de Los Derechos de Autor (Copyright Troll, en inglés).

Al parecer hay un sólo estilo de hacer un icono de una nube. Y este estilo se ha reproducido a lo largo de la historia de internet como si se tratase de hongos. Quejarse de que unos se copian a otros es, simplemente, una discusión de niños. Lo que habría que quejarse realmente es cuando uno copia y pega del trabajo de otro. Que no es lo mismo, por mucho que le busquéis el pelo al huevo.

Aprendamos

Los diseñadores somos el último reducto de sociedad que todavía no estamos realmente integrados en el nuevo mundo. Los programadores, en cambio sí lo están. Poco a poco los programadores dejaron de pensar a lo Gollum y se abrieron al mundo del Código Abierto (y libre), en cambio los diseñadores todavía no. Sí, hay personas que comparten, pero en general todavía se respira mucho recelo, hermetismo y orgullo sin sentido. He aprendido que estas cosas no hacen sino que atentar contra el progreso y el bienestar de todos. No podemos, como creadores, apropiarnos de ideas ni de conceptos ni de nada vago que no sea físico y finito, por la simple razón de que no los inventamos sino que en realidad estamos todo el tiempo haciendo razonamientos basados opciones como las justas.

Una prueba de hermetismo y regresión la tienen los diseñadores de tipografías. Las licencias que usan rozan ya lo absurdo. Está bien que hayan “creado” una tipografía, que además viene normalmente variada de algún espécimen clásico o de alguien ya muerto, pero me deja anonadado los requerimientos de uso. Basta ver las licencias de Typekit para darse cuenta que todavía no han sufrido lo peor de convertirse en los músicos de antaño que quieren cobrar por los MP3 y por el uso de la música en todos los aspectos en vez de cobrar por tocar en vivo. El mismo debate de siempre, amigos.


Si quiero hacer el logo de una empresa aérea, puedo tomar muchos caminos, pero si quiero usar una silueta de avión podré hacerla, de mil formas y por eso no me inhabilitaré por haber tomado esa decisión que, justamente, otros ya habían hecho. Es simplemente absurdo. Lo realmente valorable en diseño debería ser la ejecución. ¿Fue hecha bien? ¿valora todos los puntos? ¿Es usable? Si un buen diseño tiene esto, da igual que fuere minimalista, plano o esqueuomorfista: está bien hecho y será valorado por siempre como tal.

Aunque copie un estilo, aquel que fuere el mejor ejecutado será el que perdure y reconocido como «el padre». La ilustración del póster Barack Obama “Hope” diseñada por Shepard Fairey no es única en estilo. Usa las mismas técnicas que otros pósters pero es su ejecución y la suerte de haber sido la de un presidente la que la hizo única y perdurable. Cualquiera que intente delinear un rostro inevitablemente se lo considerará copia de este famoso póster a menos que realice una excelente ejecución de la técnica.

Otro ejemplo del problema que tenemos los diseñadores es que nos limitamos demasiado. Por un lado queremos volar y por otro vivimos encerrados en jaulas todo el tiempo: que si la tipografía, que si la idea de la forma patentada por x, que si esa técnica de ilustración ya está usada, que si el eslogan se parece a otra campaña, en fin, que llegamos a niveles de represión dignos de diván de psiquiátra. Es por eso que la cultura de Código Abierto tiene que calar más en la orgullosa y cerrada cultura de diseño.

La primera razón es que hay que dejar de ser hipócrita. Queremos eso, pero en cierta forma ya lo ejecutó otro y entonces haremos lo peor o cualquier cosa para que no quede igual, lo cual le lleva en muchos casos a tener los peores resultados. En vez de pensar en adoptar y mejorar, simplemente ejercitamos nuestro lado cerebral orgulloso forzándolo de manera que su idea salga y no se manche de nada que ya se haya hecho. Y cuando eso pasa en realidad no es que haya salido victorioso y piense que lo suyo es único: métase en Google, busque bien y seguro encontrará cientos o miles de cosas ya hechas y basadas en las mismas decisiones que usted ya tomó.

La segunda es el orgullo. La obra es mía, sólo mía, y todo es mío: colores, técnica usada, dimensiones, estilo, idea, etc. Nadie podrá jamás usarlo. Y esto es simplemente otra tontería más. Un poco de orgullo no le matará, pero demasiado, sí. Una cosa es sentirse realizado por haber ejecutado un diseño correcto, en una situación correcta para un problema concreto y otra bien distinta es hacerlo todo por el orgullo. Los fallos golpean fuerte.

Moraleja

Todo esta pelea de niños realmente perjudica sólo a los que disponen de poder y demuestran que su orgullo está herido. En Twitter hay hashtags de boicot a LayerVault y seguramente ya no les verán con los mismos ojos. Lo que debería haber pasado como una anécdota de: «Oye, mira, se han inspirado demasiado en nuestro trabajo» termina siendo un infierno para el que se siente herido su orgullo.


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