Cómo realmente pude dejar de fumar

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Era una fría mañana de diciembre de 2011. Recuerdo que había tomado la decisión de dejar de fumar, luego de 13 años y medio de costumbre. Llevo ya 1 año y unos cuantos días sin fumar: me siento totalmente liberado del tabaco, al 100%.


Leí mucho en internet sobre el dejar de fumar. Pregunté a muchos amigos ex fumadores como hicieron; consulté con el doctor; averigüé todos los posibles tratamientos químicos que hay y por suerte no gasté dinero en todas estas cosas. Luego de dejarlo 3 veces, considero dejar de fumar no es sistemático como muchos autores de libros y artículos afirman, me explico mejor: no existe un sistema infalible que funcione con cada persona. Cada uno tiene una situación y un organismo distinto. Mi mejor recomendación es que visites siempre a un médico que te informará de todo.

Con el pasar de los años me di cuenta que mucha gente no se considera fumadora, aunque fume 1 o 2 al día. Fumador es quien fuma y no es precisamente el que fume más que otro. Te hace fumador el sólo hecho de fumar paulatinamente, aunque sea 1 al mes. No existe el «ah, para mí el tabaco no es un problema, lo dejo y no pasa nada» porque al rato estarás fumando y te entrarán ganas de fumar. Fumar es fumar y negar que eres un fumador simplemente te pone del lado del fumador patológico que de la persona que cada vez que muere un obispo se fuma un cigarrillo.

De todas formas quería compartir mi experiencia de dejar de fumar. La que realmente funcionó pero antes de esto, me gustaría puntualizar mis anteriores intentos y mis fallos.

Primera vez

La primera vez que dejé de fumar opté por el famoso método turco en frío. Simplemente cortas el suministro de tabaco y te aguantas. Creo que esa fue la peor semana de mi vida, la recuerdo patente:

Empezando por los síntomas. Sientes que no puedes respirar si no fumas, increíble. También me dieron repetidas veces arcadas durante el día, ganar de vomitar, retorcijones y me agité. Joder, parecía un abstemio de heroína o coca.

No exageraba. El método en frío es muy violento. Recuerdo que me entró ansia automática a las dos o tres horas de pensar que realmente había dejado de fumar. Súmenle el hecho del estrés laboral, el estrés que tenía en aquella época en mi casa fue realmente duro. La cosa parecía que no terminaba más, cada día era un suplicio, pero la cosa terminó a la semana.

La efectividad de esta experiencia tomó buen curso a las dos semanas. Con casi todos los ex fumadores llegué a la misma conclusión: nos molestaba el olor a tabaco. Siendo ex fumadores puede que suene paradójico, pero no era por cuestiones de ansiedad, sino, que era realmente una molestia a la hora de respirar. Era como si el organismo rechazara aquello que antes anhelabas.

Lamentablemente no dejé de ser fumador, ahora soy un fumador pasivo más del montón. Vaya donde vaya alguien fuma y aunque lo tolero a la perfección he encontrado que me molesta tener que aspirar humo de tabaco del resto y sobre todo en lugares donde no está permitido fumar.

En aquella época dejar de fumar en España era todo un logro. Si les tengo que relatar lo que era España en el 2005 era algo así como una película sobre un incendio de una sucursal de Pirelli. Era entrar a un bar y ver sólo de la cintura para abajo a todo el mundo del estrato de humo que se formaba. En todos los bares se fumaba, en todos, y la gente (me incluyo) no paraba de fumar uno detrás de otro. No existía bar alguno en donde no se pudiera fumar un pitillo o un puro. Había hasta taxistas que fumaban dentro del taxi. Dejar de fumar en esta época era muy duro.

Igualmente, pese a todas estas cosas malas dejé de fumar y aguanté 8 meses y medio, más o menos. Ahorré bastante, me compré una XBOX y un montón de cosas con el excedente de dinero.

Mi recaída fue una tontería sin parangón. Producto de la ignorancia total que tenía ante el tema sumado a que ya estaba demasiado tiempo entre fumadores. Me sentía perfectamente cuando una noche de fiesta, estaba tan contento que dije, ¿cuánto mal me puede hacer fumarme un cigarrillo y disfrutar de ese placer? En fin, ya conocéis el resto de la historia. Un cigarrillo al mes en una fiesta. La despedida de alguien, otro cigarrillo más, 3 en un fin de año, 5 en un cumpleaños, un paquete de vacaciones. Terminas fumando de nuevo.

Segunda vez

Mi segunda vez fue menos caótica para dejar. Recuerdo que una tarde me comencé a sentir mal, mal al estilo gripe y que automáticamente luego de fumar me hacía sentir peor. Dejé de fumar por 3 meses, el mismo procedimiento pero menos violento. Volví cuando me sentí bien. Volví porque quise, fue premeditado esta vez. Sabía que no podía dejarlo porque no estaba realmente en el lugar adecuado y era complicado dejar de fumar.

Mi tercera y, espero, última vez

Si hay algo que aprendí en todo esto y que realmente ha funcionado conmigo, es que darme cuenta que dejar de fumar es un 50% decisión personal, un 30% compromiso, 10% método y un 10% oportunidad.

Nunca dejarás de fumar si realmente no lo deseas. No existe el… hoy intentaré dejar de fumar, volverás realmente si no quieres dejarlo definitivamente. No sirven las medias tintas, no sirve bajar el ritmo, el lo hago el mes que viene, mañana, etc. Dejar de fumar es una decisión personal que realmente se entiende cuando uno realmente reconoce que tiene el problema y, que quiere dejarlo a toda costa.

Busca dentro de ti y sabrás si realmente quieres o no, pero no te engañes ni te conviertas en un masoquista metiéndote en tratamientos si realmente no estás seguro que quieres salirte. Donde flaquees un poco, tendrás una recaída y volverás a fumar.

Tienes que comprometerte contigo mismo, no con el resto. Esto es otro punto que aprendí que es importante. Antes, a todos les decía «voy a dejar de fumar». Todos se ponían contentos, te alentaban, pero luego cada día te preguntaban lo mismo: ¿cuántos días llevas sin fumar? La sola pregunta ya te dan ansias. Es mejor callarse y comentarlo sólo cuando te lo preguntan.

La última vez que dejé de fumar cambié de táctica: no le dije a nadie que me comprometía a dejar de fumar, sin embargo abiertamente antes decía que estaba en mis planes dejar de fumar y estaba viendo la mejor manera.

El problema de comprometerte con el resto es que, si realmente fallas, les pondrás triste o les darás pena y encima te sentirás mal contigo mismo. Es como una reacción en cadena. En cambio si te comprometes sólo contigo y fallas, al menos el resto no tendrá porqué saberlo. Es mejor así. Lo peor es que luego no se creerán ni media palabra tuya.

Tienes que comprometerte y ser consecuente con lo que quieres. No vale de nada hacer algo si realmente no asumes el compromiso de aguantar.

No defraudes a nadie más que a ti.

Planifica un método y síguelo de forma intransigente. Cuando ya tengas claro que quieres dejarlo, prepara un plan porque te harán falta sí o sí muchas cosas para atajar lo que viene.

Empieza por dejar de fumar en tu casa. Al menos, un mes o dos antes del día D. Airea tu casa periódicamente. Lava toda tu ropa, incluso la que pensabas que estaba limpia, pues no lo está, báñate tanto como puedas, porque así eliminarás del cuerpo más nicotina; sí tienes nicotina en los dedos, pelos, piel, etc.

Limpia bien tu casa, quítale todo rastro de tabaco pues será un incordio en el momento de dejar y luego cuando ya estés mejor no querrás oler nada de tabaco a tu alrededor. Tira tus almohadas pues estas aunque no huelas el tabaco apestan a tabaco, cuando recuperes el sentido del olfato te darás cuenta de éste tema sin lugar a dudas.

Tira todos los ceniceros. Todos. O deja fuera del balcón los que quieras mantener y recuerda, nada de fumar dentro de tu casa, nada.

Si compartes una vivienda con otros fumadores, pídeles que dejen de fumar dentro de casa, que usen el balcón o directamente salgan fuera. Esto es importante porque sino será como no dejarlo y pasarás más ansias de las que un ser humano puede tolerar al llegar a tu casa y encontrarte con el mismo ambiente que un bar. Si no hay caso, búscate otro lugar donde vivir.

Si tenías planes de empezar algún tipo de deporte, éste es un buen momento para empezar a hacer ejercicio.

Aprovecha la oportunidad para empezar el punto de no retorno.

No esperes mucho para dejarlo, tampoco hace falta siglos de planificación pero aprovecha cada oportunidad: vacaciones, licencias, pase de exámenes, etc. Nada que te genere un estrés extra debe interponerse.

He intentado dejar una docena de veces. Y según mi experiencia, la mejor forma de dejarlo es cuando estás enfermo. Sí, cuando tienes gripe o catarro. El cuerpo está resentido, no querrás ni podrás fumar porque tienes que curarte y podrás pasar los 2 o 3 días claves del inicio sin fumar. Los 3 primeros días son los peores, hay quienes están así una semana o más, pero cuanto más estás empecinado en dejarlo, más rápido se irán la ansiedad y empezarás a notar que no necesitas fumar.

Recuerda esto: cuando empiezas, no hay retorno. Si retornas, fallas. Si fallas, todo el chiringuito que te has montado se viene abajo. Claro que puedes empezar de nuevo pero en realidad si retomas el tabaco en el primer mes entonces en el fondo no querías dejarlo. Tu fuerza de voluntad debe ser superior a las ganas de fumar.

Conclusiones

Como he dicho al principio, este artículo sólo cuenta mi experiencia. Sé que cada ex fumador tiene la suya en particular. Mi mensaje para aquellos que están en la decisión es: ¡no lo duden!

Fumar puede que sea un placer, pero el mundo cambia totalmente cuando dejas de fumar. Las comidas saben más ricas, tienes mejor salud, te recuperas más rápido de cualquier resfrío, gripe, duermes muchísimo mejor, hueles mejor y puedes oler mejor, la ropa te dura limpia más tiempo.

Lo mejor de todo: ¡tendrás más dinero!

Esta entrada fue escrita por @minid un . Minid.net es un blog escrito por Diego Martín Lafuente, diseñador, tecnólogo, hacker, La Ira de Khan y Lead Designer en Notegraphy. Las opiniones aquí vertidas son exclusivas del autor del blog y no representan la de ningún otro relacionado.