Sobre los diseños inesperados

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Existe un fenómeno en el mundo del diseño web que es de lo más curioso y que seguramente más de uno habrá leído o realizado sin darse cuenta. Se le conoce como unsolicited design (diseño no solicitado, diseño inesperado) y es un fenómeno que ocurre cuando cualquier persona hace rediseños de páginas o productos existentes sin compromiso alguno a alguna empresa con el fin de publicitarse, esperar algún tipo de retribución o simplemente para herir la sensibilidad de los involucrados en el proyecto.

Si estás habituado al mundillo de los blogs, leerás miles de críticas a la semana. Criticar un trabajo, si está bien hecho, no es el problema. El problema es hacer el trabajo del resto como si el resto no se hubiera tomado este trabajo. Eso, en mi barrio se conoce como: insulto.

Como vosotros no sabéis hacer bien las cosas, en una tarde me hice un rediseño de vuestra web, aquí la tenéis. Pardillos.

Es por esto que los diseños no solicitados suelen ser polémicos: porque en general obvian las circunstancias que existieron para hacer el diseño original y, por lo tanto, terminan siendo más una forma de insulto que una dura crítica.

Este artículo lo tenía en la cola de producción hace tiempo. Mucha de la gente que me lee, me conoce por haber hecho críticas incendiarias y es verdad, en muchas ocasiones he sido cruel. Con el tiempo me he dado cuenta de mi error básico: atacar a la gente que lo hacía más que atacar al error per se. Y mucha gente cuando hace estos diseños inesperados lo que hace es eso: insulta a quienes han trabajado duro en ello más que insultar al diseño mismo.

Hace cuestión de días escribí sobre la web del Senado. Gente allegada al proyecto me ha escrito agradeciéndome por haber criticado del tema. Es cierto que la web del Senado no brilla por sí misma, tiene errores y se podría haber hecho mejor, pero da la casualidad que, como si fuera la ley de la selva, cuando aparece un animal herido, todos le saltan al cuello y a la semana un joven hizo un clon de la web del Senado en una semana, con software libre. Incluso se ha animado a explicar cómo y porqué.

En una semana y sin invertir un solo euro. Así ha creado un ingeniero, parapetado tras el pseudónimo de ‘Tijuinem’, un clon funcional de la nueva web del Senado, en la que se invirtieron 437.481 euros del dinero público.

Lo cierto es que este tema rápidamente se hizo eco en muchos medios de información que buscan miserias que contar o bien donde pueden ejercer la exageración en su máxima expresión y mucha gente se está tragando esta historia como si fuera la cuestión obvia: “–pero… ¡joder!, ¡si el chaval en una semana hizo lo que otros en más de 10 meses no!” y así, de una disimulada ventosidad, hacemos un pedaco que si lo contuviéramos podría tranquilamente llenar un globo aerostático y llevarnos al cielo de la idiotez en minutos.

Este diseño no solicitado del Senado, aunque humilde en intensión no es más que una locura que da risa y que tiene planteos que son errados ya de por sí desde los principios de diseño, hasta los tecnológicos. No podría nunca compararse con el trabajo original porque no fue creado de cero, ni tampoco se han tenido en cuenta todas las cosas que involucran a este proyecto, por lo tanto, es como si yo hubiera hecho esta misma web, operativa en archivos estáticos y usando el buscador de Google y soluciones gratuitas de internet. La cosa no funciona así, muchachos.

Esto está chupado

Lo que las diferencia es que la original, que se estrenó el 12 de noviembre, costó unos 450.000 euros y requirió casi un año de trabajo de tres equipos de expertos.

Esta es la clásica frase que los diseños inesperados y sus autores suelen transmitir al espectador: “esto está chupado” o su símil local, “esto lo hago yo con la punta del nabo” o también “dame un Wordpress y te monto un Amazon.com en dos días”. Da la sensación que una persona hace el diseño y la programación que todo un equipo no pudo hacer en un año de trabajo. Suena muy tentador para una película o una nominación al premio Príncipe de Asturias. Pero la realidad es otra.

Es fácil para un diseñador/programador que no trabaja en el proyecto oficial diseñar algo “más creativo” porque básicamente nada le está limitando en el quehacer. Cuando digo limitaciones, hablo de temas como: métricas, requerimientos de negocio, navegadores, tecnología, equipo de desarrollo, producción, previos estudios de usabilidad, intermediarios y, lo más importante, los clientes finales. Muchas veces, los diseñadores abren Photoshop y se ponen a diseñar todo bonito sin tener en cuenta que su diseño implicaría miles de cambios que puede que la empresa no pueda costeárselos o bien su diseño por muy bonito que sea, quizás no lo es cuando se lo pone sujeto a un estudio de usabilidad. También están los ingenieros o estudiantes de ingeniería que, en un humilde acto de ética se montan el mismo proyecto en Wordpress. Lo vuelvo a decir: es muy conmovedor pero no es inteligente. Estas decisiones no se toman en una semana, ni en un una tarde, y tampoco se puede uno poner a soltar CMS así a la ligera porque requieren de un montón de parámetros que no siempre permiten a uno poder instalar un Wordpress para hacer X proyecto. Aún así, no justifica que el Senado siga casado Oracle, por ejemplo, pero tampoco es justo ver un cambio de tecnología así la ligera.

¿De verdad creéis que el Senado, con 4 millones de documentos y material puede estar montado en un software como Wordpress? ¿Y el buscador? En fin, las respuestas ya empiezan a salir y nos damos cuenta que este bonito y prometedor clon es sólo eso: un experimento y un buen punto de partida de publicidad para el ingeniero que hizo copy & paste del trabajo hecho y lo montó todo en una semana de trabajo en un servidor aparte.

La mejor forma de rediseñar

No todo es de color negro: los rediseños inesperados son bien recibidos, en general, cuando se tratan de proyectos de código abierto. Tu colaboración puede tener mejor cabida que en un proyecto comercial.

Los proyectos comerciales, en cambio, están sujetos al factor de responsabilidad y compromiso de inversión: una parte paga a otra para obtener el compromiso de entregar un producto bien hecho en un tiempo determinado. Si alguien ajeno a este compromiso hace algo en dos tardes en su casa y lo demuestra, lo único que está haciendo es llamar tortugas o mediocres a los involucrados y poniendo el juicio ese compromiso.

Es interesante ver un Skype hecho por fulanito. O ver una versión nueva de la página de inicio de Twitter, pero esos rediseños podrían ser mejores si uno plantea todo de forma genérica. Por ejemplo, en vez de decir “ey, miren la web de AA.com la hice así” puedes decir “ey, miren, hice un ejemplo de web de compañía aérea que podría funcionar por a, b y c”.

Intenta que tu rediseño tenga condiciones de peso, un tratamiento cosmético, instalarle cualquier tipo de CMS no es una gran innovación y, probablemente harás el ridículo de esta forma. Estudia realmente los problemas y presenta las soluciones, en lo posible, documentadas con números. En el pasado hice muestras de cambios en estándares, con números y todo lo necesario para que la gente pudiera ver todo y no creerse una simple propaganda de venta de talento.

Innovar de verdad

Los diseños inesperados son la comidilla de internet. Son parte ya del folklore y han generado en algunos casos historias de éxito:

So here’s to remember me of doing these kind of things more regularly (in other words, posting!). Oh, and my eager mind repeats to me that CVs are dead (an idea I’ve been coining a while ago). -Rodrigo Galindez.

El éxito de transmitir un diseño inesperado (sino has seguido mi consejo de hacerlo como si se tratara de un genérico) está en ser lo más objetivo posible con el análisis y ser amigable en el trato si incluye alguna referencia, directa o indirecta con el equipo, todo sin llegar a herir sensibilidades. El éxito también pasa por el detallismo de la propuesta y que ésta realmente demuestre que hubo un análisis por detrás y no un simple me siento y en una tarde de aburrimiento lo hice todo.

Esta la mejor forma de entablar relación con una empresa, si realmente te interesa promover tu talento mostrando diseños inesperados y, tanto con los espectadores como con el equipo responsable y obtener buena respuesta.

Esta entrada fue escrita por @minid un . Minid.net es un blog escrito por Diego Martín Lafuente, diseñador, tecnólogo, hacker, La Ira de Khan y Lead Designer en Notegraphy. Las opiniones aquí vertidas son exclusivas del autor del blog y no representan la de ningún otro relacionado.