Un sitio web de 500 mil euros

D·M·Lafuente·Scripsit·Date·11/17/2012

¿Puede un sitio web valer 500 mil euros?

Claro que puede valerlo. Sin embargo, uno se levanta un día y lee que la nueva web del Senado ha costado la friolera cifra de 448.819,25 euros (otros medios atribuyen hasta 437.691,5 EUR). Si usted no es un profesional del sector, puede que le haya entrado escalofrío espantoso, en caso contrario, más que escalofrío le hubiera entrado escepticismo. Porque al ver que se hizo con unos resultados claramente mediocres lo que han logrado es que mucha gente, profesionales (o no) se terminen preguntando: ¿nos han timado? Y es ahí, en ese momento, cuando nos preguntamos ¿en qué se gastaron los 448 mil euros?

¿Medio millón de euros una web? ¿Perdona?… Yo les haría esa misma página web por muchísimo menos, quien se llevará la pasta ahí… que querrán blanquear, por Dios, ¡qué insulto!.

Cómo bien explica la anterior cita, esto demuestra el ánimo general y bastante crispado de cualquiera que mire la web del Senado. Todos se preguntan lo mismo: ¿esto realmente vale 500 mil euros?

No quiero parecer al típico portavoz del gobierno que defiende lo indefendible, pero me siento en la necesidad de desmentir y desarmar la creencia que muchos pseudo-profesionales, consultores expertos de internet y el resto de personalidades de la internetosfera hispana que creen acerca de costes, valoraciones y sobre todo, de producción.

Capacidad

¿Esto?… Esto lo hago yo con la punta del nabo.

No, amigo, esto no es así. La web del Senado no se la hace nadie solo, al menos, nadie en su sano juicio. Sólo le bastaría leer el pliego y darse cuenta que no podría ser nunca trabajo de uno. La web del Senado es un mastodonte de documentos, categorías y más cosas infumables que vienen arrastrando años de mediocridad de consultoras y funcionarios que nunca se han puesto de acuerdo. Y lo seguirá siendo durante mucho tiempo.

Lo más probable y, basándome en mi experiencia trabajando para gobiernos, es que si usted se pusiera sólo a hacerla, en vez de intentar terminarla en 6 meses (y luego retrasarla 10 meses más) la tendría más o menos para cuando vayamos por la 10ma generación de iPad, Cataluña ya es un país independiente y Lionel Messi se estaría retirando del fútbol.

De hecho, la adjudicación del proyecto se ha dado a 3 empresas. Y una 4ta que puso la tecnología per se.

Valoración

Este proyecto lo hacemos por 100 mil euros.

Bueno. El tema de la valoración siempre me hizo gracia porque es un tema de lo más pintoresco. Si un profesional de esto cobra mínimo 25-30 mil al año y el proyecto está pactado a 6 meses… con la tajada que se llevan las consultoras y con el tamaño de la web, cantidad de material, secciones y otros menesteres me parece poco gasto y mal administrado, por cierto.

Por otro lado, está el punto subjetivo de todo trabajo. No puedes decir que harías algo por 100 mil igual que el resultado de alguien. 100 mil es tu precio, el mío, podrían ser 2 millones. Es como decir que pintarías un Pollock por 1000 euros al ver que ha cobrado 100 millones. El talento se paga y si te has olvidado de ese detalle ya puedes salir a dar una vuelta para refrescar la mente.

Hacer una web no es sentarse y escribir PHP, HTML y CSS, es más que eso. Hay que localizar los problemas y encontrar las mejores soluciones. Los buenos profesionales se pagan, y se pagan bien, no creo que con 100.000 euros se puedan hacer cosas grandiosas dignas de alabanzas cuando hablamos de estos proyectos a gran escala y de alta responsabilidad civil.

Con los datos proporcionados por el propio Senado, aproximadamente la mitad del total gastado “corresponde a las licencias de uso del gestor de contenidos (Oracle UCM), a los elementos de infraestructura relacionados con la tramitación electrónica (Kinamik), a las licencias del buscador (Oracle SES) y a la compra de un nuevo servidor de aplicaciones (Oracle Weblogic)”.

Gran parte de los costes se han ido directo a las licencias y aquí entra el otro interrogante: ¿Por qué no han utilizado Software Libre?.

-¡Eh!, ¡Pero si lo hicieran con Software Libre hubiera sido gratuito!

Sí, el software libre es gratuito, pero la implementación del mismo, no lo es. En esta época nada se instala por arte de magia: hay que implementar y eso se traduce en gente poniendo todo a punto.

Según el «responsable informático» del Senado, el coste medio de las ofertas de buscadores con licencias cerradas era de 109.000 euros mientras que las licencias abiertas era de 111.000. Realmente este dato me deja pasmado porque, de esta afirmación encuentro una inconsistencia: si el software es libre, es gratuito adquirirlo porque venderlo es ilógico per se, por lo tanto, se paga el servicio de instalarlo. Empero, el privativo, se paga para adquirirlo y para instalarlo, por lo tanto, o los que hacen software privativo lo regalan y cobran solo la instalación o bien el responsable se equivocó a la hora de valorar esto.

Siguiendo este tema un poco más de cerca, me han comentado y, alguien me corrija si estoy equivocado, el pliego demandaba ya el uso de Oracle y Java sin excepción, así que las afirmaciones que hizo el responsable a la prensa me saben a puro humo: directamente se ha obviado el uso de software libre desde un principio. Es una pena.

Por otro lado, esto en cierta forma me hace recordar que la industria del software privativo está mejor blindada para estos casos: hacen lobby todo el tiempo y en general tienen una red de desarrolladores certificados mejorada en comparación con la del software libre. Hay más técnicos certificados de Tridium que de cualquier otro sistema libre de más o menos el mismo calibre, y así con todo. Yo competí contra grandes y sé lo que es ver que ellos pueden incluso hacerlo gratis, con tal de entrar y colocarte las licencias en una siguiente etapa, pero bueno, se han ido 250 mil en licencias en vez de irse en mano de obra, que es lo que en realidad se tendría que haber gastado el dinero.

Los problemas reales que tienen

A nivel de diseño, bastantes. Para empezar, esto no está diseñado, está «maquillado». Con esto no quiero desprestigiar el magnífico trabajo de maquillaje que realizan algunos profesionales del sector artístico, con esto quiero decir que el diseño no es funcional, no está aplicado a cubrir todos los principios que deben dar según Dieter Rams: innovación, utilidad, estética, comprensibilidad, discreción, honestidad, durabilidad, detallista, económico y mínimo en su máxima expresión.

El diseño simplemente se nota que está en cuarto plano y puedo llegar a deducir el porqué: no se ha invertido realmente en ello. Porque de lo contrario la cosa, o bien debería estar perfectamente diseñada, o bien los involucrados no eran diseñadores. Es así de simple. Este diseño carece en muchos aspectos esenciales del diseño mismo. Y si me permiten opinar subjetivamente de ello, es un diseño para olvidar más que para recordar.

El diseño tampoco muestra señales de haber sido procesado en base a algún buen análisis de UX/UI. Simplemente encuentro errores muy bestias y previsibles para negar que esto no fue realmente estudiado a priori. Esta página no está analizada correctamente y se notan estos errores en varias áreas, por ejemplo, y que es lo primero que se me vino a la mente son los breadcrumbs… son realmente horribles: se repiten hasta la saciedad y no respetan el principio de jerarquía y redundancia. Parece que estuviera ahí porque sí.

Los tamaños de letra, la organización de la información, los sistemas de colores, funcionalidad general y así me puedo tirar toda la tarde.

Luego en materia detalles no me puedo quedar corto. Hay decenas de defectos y esto no hace más que hacer mella en el prestigio del senado mismo.

A nivel de código, unos cuantos. Algunos graves, tal es así que aprovechaban pequeñeces para inyectar textos y otras paridas que tuvieron la web en vilo durante días producto de la ineficacia de preparación antes estos proyectos (se me viene a la cabeza el libro The Checklist Manifiesto por este tema) y una decena más de errores de amateurs.

Javier Ramirez los resume en gran cantidad aunque no estaban todos, claro, y algunos ya están corregidos pero vale la pena leerlos en su entrada titulada Los problemas del desarrollo web en España resumidos en senado.es.

Qué se debería hacer

Han hecho un lavado de cara a un sitio web que se había creado en 1997. Lo mejor que podrían haber hecho en vez de maquillar es investigar la mejor forma de hacerlo para estas épocas. Meter Twitter en la página principal o a cada diputado no es innovar. Y el que se crea esto, pierde el tiempo: tiene que irse al médico ya mismo.

El sitio necesita re-pensarse. Hacerse de forma más inteligente para que perdure durante décadas, y para que sobreviva las incontables legislaturas venideras.

Para ello lo mejor, en mi opinión, es invertir en investigación. Para no atar con alambre algo que debería realmente cambiarse para mejor y aprovechar esta experiencia para replicarla a otros proyectos del gobierno. Es la única forma de dejar de hacer el tonto y invertir bien el dinero.


Una buena comisión de investigación. Para que someta a las empresas adjudicadas a cumplir. Segundo, encargar investigaciones a varias empresas y, quitando del medio los prejuicios de que si no eres una consultora multinacional no puedes optar a ello. Esto no hace más que arruinar las posibilidades de los noveles y de los que realmente están en etapa de innovación.

Quitarse de una buena vez el uso de software privativo. Porque es como comprar algo en cuotas: nunca terminas de pagarlo. Siempre estás con lo mismo. El dinero debería irse 100% en el desarrollo, no una licencia. Imaginen un mundo donde usar HTML debería pagarse, o donde tener un sitio con CSS debería adquirirse una licencia particular: los costes siempre se duplicarían. Usar software privativo en este sector no sólo te ata a las malas prácticas que genera el mismo sino que no te permite margen de maniobra en cambio el software libre no tiene ningún límite y, permite sí cambiarlo todo a medida.

De este tema ya se han escrito ríos de tinta y hace más de 10 años, créalo usted, no es reciente.


No se puede destinar todo el desarrollo a una empresa. Hay que repartir responsabilidades: el diseño a una que se especialice en eso, el código frontend, a otra, y así sucesivamente. Cómo hacen en las películas: se reparte el trabajo entre muchas empresas expertas en algo.

El sitio web del senado.es solo es el ejemplo reciente y más doloroso de lo que realmente ocurre a estas alturas de la vida. Será, y con todas las empresas involucradas, un claro ejemplo de cómo hacer muy mal las cosas con dinero público. Pero lo más impactante de toda esta historia es que estando en el 2012, todavía seguimos con malas prácticas del pasado milenio y en tiempo de crisis, invertir en algo mal hecho no hace más que crispar a la sociedad que está realmente cansada de que no se progrese y, de que su contribución se derroche en cosas que realmente no son de gran ayuda.


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