Deja de ya de Procrastinar e inicia proyectos paralelos

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No recuerdo dónde ni cuando leí en mi Flipboard esta semana que los proyectos paralelos eran malos y eran una pérdida de tiempo, principalmente porque son los generadores de un mal común entre los desarrolladores: el procrastinar.

Sí recuerdo que era en inglés el artículo y, me asombra mucho porque en Estados Unidos, los proyectos paralelos han tenido mucho éxito, sin ir más lejos, Twitter fue un proyecto paralelo de Jack Dorsey mientras trabaja en la diarrea llamada Odeo. Odeo realmente era un proyecto infumable con gente que era muy buena, de hecho recuerdo que estuve en contacto con gente de dentro pero un simple proyecto paralelo hizo cambiar radicalmente a toda la empresa de un día para el otro.


Por qué son buenos

Los proyectos en paralelo incendiarán tu creatividad a unos límites insospechables. Ya puedes trabajar en la mejor empresa del mundo y divertirte haciendo proyectos para clientes pero, lo cierto es que la creatividad en esos proyectos siempre es limitada. Si quieres dar rienda suelta a la experimentación nada mejor que hacer algo por tu parte. Será raro el día que te encuentres en tu trabajo con carta blanca para experimentar y, en caso de hacerlo, lo más probable que tus descubrimientos deban ser parte de la compañía, por eso, mejor en casa.

Te ayudarán a evadirte de la monotonía. Mucha gente realmente lleva vida monótona en el trabajo y necesita una vía de escape donde poder evadirse. Es una clara señal de que hay que ocupar la mente en otras cosas. Mucha gente empezó proyectos así y han triunfado. Muchos proyectos paralelos surgieron de la frustración del día a día.

Te auto-promocionarás mejor. Para completar tu portafolio de trabajos, para mejorar tu visibilidad en internet, hacer proyectos paralelos siempre ha ayudado a posicionar mejor a la gente que, vive encerrada en una oficina sin haber hecho nada relevante en los últimos 2 o 3 años. Los proyectos paralelos, aunque no lleguen al nivel de Twitter o Craigslist te pueden llevar a un nivel de exposición de gran importancia.

Puedes mejorar tu economía. Puedes diseñar un juego de cartas y venderlo. Puedes programar una pequeña app de iPhone o Android y sacarte unos 10 mil extras al año. Puedes escribir un libro en los tiempos libres. ¿Me dices que no suena genial como idea? Inviertes que, 100 o 200 horas y puedes sacar unas cuantas pelas extra. El dinero extra nunca viene mal y más si luego es para reinvertirlo en algo que pueda dar más.

Puedes mejorar en conocimiento. He conocido muchos desarrolladores a lo largo de mi vida. Algunos abusan de su sedentaria vida: nada de aprender algo nuevo. Para qué. Ni matemáticas, ni un idioma nuevo y ni hablar de un lenguaje de programación. Respeto tal decisión, cada uno hace de su culo el cabaret que quiera pero, una de las mejores vías para progresar en conocimiento y en rendimiento de tiempo libre es aprender nuevas cosas. Siempre que aprendes algo bien, lo harás mejor y te sobrará el tiempo. Cuantas más cosas nuevas aprendas, más posibilidades de negocio tendrás.

Cómo empezar

Primero pregúntate qué querías hacer desde siempre.

Hay infinitas motivaciones para hacer algo en paralelo. Intenta preguntarte siempre qué querías hacer, si está o no relacionado con tu profesión o bien rebusca en tu mente si es otra cosa no relacionada con ésta. Mucha gente se pone a aprender un instrumento de música, otros a cultivar su cuerpo, otros a mejorar algunos conocimientos de su profesión.

Si eso no da respuesta, busca inspiración en problemas que identifiques y que sean de índole recurrente. Nuestra naturaleza suele empujarnos siempre a tratar de solucionar algo.

Resolver problemas es la mejor forma de empezar un nuevo proyecto. Hacer el bien además de motivar, retribuye en lo personal y en lo económico en la gran mayoría de los casos. Lo mejor es empezar por las cosas pequeñas, intenta solventar problemas pequeños porque así evitarás caer en la procrastinación.

Busca compañeros de aventura. Si aprendes un idioma, qué mejor con otra persona, nunca te pongas solo a hacer nada, busca apoyo en otras personas con el mismo interés. Intenta siempre hacer todo en grupo, es más divertido, aprenderás más y evitarás el aburrimiento.

Evita procrastinar

Procrastinar es la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables. En Estados Unidos, las personas que abusan o hacen de esta actitud algo periódica se les conoce como procrastinators. Estas personas, por naturaleza no pueden terminar nada y les cuesta horrores empezar nuevas. Gabriel Zaid despluma el término procrastinar de una forma, creo yo, exquisita. Vale la pena pasarse por el sitio El Malpensante y leer la nota Procastinar.

Es fácil descubrir cuando estás procrastinando. Ocurre cuando te pones a leer un artículo equis cuando estabas estudiando, o respondiendo tuits o terminando ese diseño que tanto esmero le estabas poniendo. Cuando notes que realmente ocurren estas cosas a menudo, es que ya estás procrastinando.

Por ejemplo es posible que te de por ordenar los cajones de tu mesa de trabajo como forma de procrastinar y dejar para el final del día ese pesado informe que te ha pedido el jefe.

Lo mejor para evitar esto es aprender a darse cuenta cuando uno está en esta fase, empezar a darse cuenta todas las veces que uno procrastina y volver al ruedo. Hay muchas formas de evitar esto y no hace falta contratar a una mujer para que te dé sopapos cada vez que te ve fuera de foco. Simplemente, como todo ser humano, haz de hacerte la costumbre. Cuesta, y cuesta un montón, pero una vez uno aprende el valor de finalizar cosas y haber probado el sabor del resultado, es difícil volver al estado de procrastinador profesional que mucha gente se encuentra.

Aprende a motivarte

Meterse en proyectos gigantes no tiene nada de malo. Lo que tiene de malo es atarte a ese tipo de proyectos para encontrar la gratificación final del trabajo hecho. No, intenta hacer cosas pequeñas y empezarás a notar en todo más gratificación. Eso no te impedirá realizar hazañas más grandes, pero si limitas todo a un proyecto grande, terminarás desilusionado en alguna parte del camino. Mi recomendación es primero volver a sentir el efecto gratificante de la tarea terminada, y luego ponerse con cosas más grandes cuando realmente sepamos lo que es «estar en la meta».

Si lo gratificante es intentar salvar el mundo con una idea muy compleja, lo mejor, para no darse la cara contra un muro muy duro y alto es, simplemente, en dividir esa tarea en metas realizables. Intenta dividirlo todo en partes donde puedas ver el progreso que se va cumpliendo y, en ese proceso… no procrastines ¡valga la redundancia!

Proyectos que triunfaron

Quizás la referencia más grande de este artículo sea el caso de Twitter. Jack Dorsey es una las personas que más admiro del círculo Twitter, por su clara visión de producto y trabajo en equipo. Fundó Square y ahora en menos de lo que canta un gallo se convirtió en un mesías más de internet.

Otro caso relevante es Instapaper de Marco Arment, el cual hizo Instapaper cuando era CTO de Tumblr. Instapaper hoy en día es una referencia para todo aquel que lee en tabletas digitales o ebooks. Empezó sólo con el foco de los que usaban Kindle y miren…

Gmail fue un proyecto paralelo. Paul Buchheit lo creó usando el famoso 20% de tiempo que Google ofrece a sus trabajadores para que hagan lo que quieran, él aprovechó este tiempo e hizo lo que conocemos como el cliente de correo electrónico más popular de Internet, incluso más que Hotmail.


Estos y más proyectos han sido producto de la imaginación liberada de los condicionantes y las fechas de entregas. Es por eso que afirmar que los proyectos paralelos son malos es como decir que aprender algo nuevo es una pérdida de tiempo.

Recuerda: siempre que puedas, crea.

Esta entrada fue escrita por @minid un . Minid.net es un blog escrito por Diego Martín Lafuente, diseñador, tecnólogo, hacker, La Ira de Khan y Lead Designer en Notegraphy. Las opiniones aquí vertidas son exclusivas del autor del blog y no representan la de ningún otro relacionado.