Sobre el arte de presentar

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Nadie nace siendo Cícero

Todo el mundo alguna vez en su vida tiene que hacer una exposición oral. En mi caso, ya en el instituto nos obligaban a hacer exposiciones orales cada dos por tres. Recuerdo que era el terror de todos los alumnos: el examen oral.

Algunos alumnos eran tan ingeniosos que fingían dolor de estómago o cualquier enfermedad terminal para salir del aula y no pararse enfrente de todo el mundo a hablar. Pero si la treta era descubierta, tenías que pasar adelante. Ahí saltaba todo a la vista: si habías estudiado, si recitabas de memoria, si sabías leer, si te ponías nervioso, etc.

Esta desavenencia puede ocurrir estando en un ambiente de trabajo, en la escuela o con gente que apenas sabe explicarse o explicar sus ideas correctamente. Esto en parte se debe a que en la escuela nunca nos enseñaron correctamente ni nos han preparado para ejercer este importante arte: la retórica y la oratoria. Simplemente te obligan a pasar al frente y vomitar todo a base de memorizaciones. Imaginen ante un auditorio o ante unos pocos inversores. Es por eso que nadie nace siendo Cícero.

Es por ello que hay que ponerle fin a esta falta de sensibilidad oratoria. Hay que empezar a trabajar ese yo Cícero y sacarle partido.

La receta

Existen muchas recetas dando vuelta en internet. Podrías ir a Google y buscar, pero aquí te haré un resumen de las más básicas y que posiblemente te ayudarán a practicar y hacer mejores presentaciones:

  1. Preparación.

  2. Locución.

  3. Presentación.

Si realmente quieres dar una buena exposición, empieza por tenerla bien preparada. Algunas personas se suben al escenario y tienen un gran problema de exposición. Su tema está mal preparado, le faltan partes, no está bien organizado, carece de historia, fundamentos o simplemente dicen tonterías.

Todos hemos pasado por esta etapa y se debe a la falta de preparación o idea sobre el tema. Enrique Dans, que de conferencias encima tiene tantas como para aplastar a cualquiera, dijo en su entrada sobre la preparación de las presentaciones:

¿Cómo me planteo una presentación? En primer lugar, y aunque parezca obvio, aceptando hacer dicha presentación solo cuando sé del tema y tengo algo que decir. Parece una tontería, pero creo que el éxito de una presentación viene de que las ideas estén muy claras en tu cabeza, y que la presentación sea únicamente una manera de organizarlas de cara a su exposición en público.

Y en base a esta cita, os contaré una pequeña historia sobre el tema de la preparación que viví en hace tiempo en unas conferencias.

En 2006, la universidad Deusto había alojado la Blogak 2.0, una serie de exposiciones sobre el mundo 2.0, vamos, que fue un desfile sin igual de personalidades de todo tipo presentando sus proyectos y algunos fueron para hablar de temas en general, entre ellos, recuerdo en especial una tardía mesa de política 2.0.

En esta mesa que se suponía debía hablar gente capacitada, así que sentaron a Idoia Mendia (Consejera de Interior del Gobierno Vasco [que en aquella época no lo era, corríjanme] del PSE), a Borja Sémper Pascual (Parlamentario del PP), Ricardo Ibarra y a Rafael Larreina si mal no recuerdo los cuales no todos podían hablar con soltura de internet, tecnologías y futuro que, salvo Rafael y Ricardo que estuvieron geniales, poco podían explicarnos el resto sobre una supuesta política 2.0. Recuerdo que el más jovencito de la mesa era Borja Sémper, que con un tono simpático y esa actitud empática que rozaba la hipocresía absoluta decía que él era un amante de la informática, y luego soltaba que usaba Excel, Word (haciendo alución que esa era toda su participación en la informática) y que bla, bla. Y todo esto ante un auditorio que tenía blogs, empresas de internet, proyectos en marcha, etc. No podía ser más escalofriante. Yo no podía contener mi asombro ante tanta ingenuidad, lamentablemente nadie enloqueció y soltó improperios al pobre funcionario (en el auditorio éramos 15 gatos casi).

Pero aquello no fue nada.

La cereza del postre fue cuando le tocó a la señora Mendia hablar sobre política 2.0. Ella, usando su tono más parco y enjuto (como si le estuviéramos molestando por haberla puesto ahí a hablar) vomitó lacónicamente algo similar como:

«Mi secretaria es la encargada de leer, seleccionar e imprimir todos los correos electrónicos entrantes. Mi contacto con internet es más bien poco.»

Ya os podéis hacer la idea básica de lo que debe ser estar preparado. No es una cuestión de tener un buen guión escrito, sino de estar preparado para hablar del tema con propiedad y aportar.

Si no tienes idea de lo que vas a hablar es mejor no presentarte. Me ha ocurrido que me invitaban a dar charlas de cosas que realmente no domino, y mi negativa causaba sorpresa, pero la realidad es que prefiero subir a contar algo de lo que estoy seguro y convencido y aparte, de lo que me gustaría contar, a ir a hablar de cerdos con alas en una exposición de comida vegetariana.

¿Cómo mejoramos esto? Prueba hacerle la presentación a amigos antes de darla al público. Junta a 3 o 4 amigos de confianza y fíjate en sus reacciones y luego fíjate en lo que te han dicho. Su opinión valdrá mucho para que puedas ajustar los parámetros de tus discursos.

Otro método interesante es grabándote. Podrás saber si te extiendes demasiado, si tienes conflictos para hablar en alguna parte en concreto de la presentación. Son un método excelente para tener un buen guión preparado para soltar.


Locución

Saberse explicar es, creo yo, el punto más conflictivo de todo orador. Conozco gente capaz en su materia pero para comunicar algo hace un terrible discurso difícil de seguir.

Cuando te postres ante un público, tu mensaje tiene que sonar con convencimiento total. La seguridad debe salir de tus labios y la gente no tiene que percibir ningún tipo de duda o conflicto con tu mensaje. Debes hablar del tema en concreto sin sentir que estás recitando algo de memoria y tu nivel de voz debe ser alto y claro. Algo que bien podrías decir sin leer la presentación entre amigos en una reunión en un bar o en la sala de tu casa. Los discursos malos duermen a la gente.

Los grandes retóricos de la historia nos han enseñado que no te hace mejor ponente hablar de forma compleja. Todo el mundo te debe entender, aunque hables a gente que no entienda del tema.

Asimov, un excepcional divulgador científico y reconocido escritor, afirmaba que nadie debe complicar el mensaje y que todo conocimiento debe ser divulgado en un idioma que todos podamos entender. Marco Tulio Cícero, uno de los más reconocidos retóricos de la historia también abogaba por esta clase de discursos usando un idioma que todos pudieran entender. Su éxito se basaba en un lenguaje simple y sin excesivas florituras, sin demasiadas metáforas y con un contenido apto para la urbe.

Tu presentación debe ser simple, directa en mensaje. No hace falta que te vuelvas en un personaje lacónico en el escenario. Simplemente no des vueltas sin parar para para explicar algo.

Muchos creen todavía que las grandes presentaciones solo pueden ser dadas por las grandes personalidades. Nada más lejos de la realidad. Sólo hay que ver a Rajoy hablar por televisión para dormirse o bien para que le venga a uno una gran úlcera. Sin ir más lejos, el visionario y exitoso empresario Evan Williams (creador de Twitter) es de lo más soporífero en el escenario al igual que otros personajes de la escena tecnológica. No siempre es así, pero puede cambiar, esta claro.


Diapositivas

La parte de presentación también tiene su parte importante en la historia. Los grandes ponentes recomiendan pocas dispositivas, poco texto, pocos dibujos. Todo poco y casi todo tiene una razonable explicación.

Guy Kawasaki, un VC conocido en Internet por haber trabajado en Apple y haber invertido en unos cuantos proyectos se ha metido de lleno con el tema de las presentaciones explicando a la gente realmente qué es lo que funciona para dar presentaciones (y en general orientadas a la presentación de proyectos). Según él, el mejor método que usa es la regla 10/20/30 que consiste en:

  1. 10 diapositivas.

  2. 20 minutos de exposición.

  3. 30pt de tamaño de letra (que vendría a ser 40px, 2.45em o 245%)

La gran mayoría de las charlas a las que he sido invitado siempre termino viendo gente que pasa diapositivas diciendo la clásica frase «bueno como no nos queda tiempo», «iba a hablar de esto pero se nos acaba el tiempo», y así también podemos ver como algunos incluso, con tiempo, pasan 10 o 20 diapositivas a velocidad de 600fps en un claro ejemplo del porqué no han preparado bien la charla o no supieron resumir su charla en 15-20 minutos.

Es por ello que Guy menciona lo de las 10 diapositivas (para presentar proyectos a invertir) es el número ideal para transmitir tu idea en general.


La gran mayoría de las ponencias que suelo ver no duran más de 20-30 minutos de exposición oral, luego las preguntas. Pasado este tiempo, se ven los moderadores haciendo señas de «se está prendiendo fuego», o bien te avisan de parar. Incluso en muchas charlas te ponen un guardia, que no habla pero te avisa que te estás yendo por los cerros de Úbeda. Alguna que otra charla dura una hora, pero en los tiempos que corren, es difícil ver exposiciones de más de 20 minutos. Así que debes preparar tu material para eso, para no aburrir a tu público durante 1 hora sin parar de charla.

He visto algunos campeones de esto, claro, ir con la friolera cifra de +100 diapositivas y sentarse a hablar pasando diapositivas sabiendo que tienen 15 minutos de charla. Por favor, nadie te llamará para que expliques con todo lujo de detalles cualquier tema. Simplemente te llaman para exponer una idea, explicarla bien y no excederte más de una hora, siquiera.


30 puntos de tamaño es la base tipográfica que Guy recomienda, y diría que cuanto más grande, mejor. Creo que cualquiera con un grado de cordura aceptable lo recomendaría. La vista se complica cuando estás en un auditorio y tienes que leer texto pequeño, y sobre todo, porque el texto pequeño es el que invita a poner y llenar las diapositivas hasta que den náuseas verlas.

Si quieres que la gente lea el contenido de tus diapositivas, texto grande, frases cortas es lo mejor. Lo que cuenta es lo que relates en directo y no lo que se pueda leer en letra pequeña. Si 30 puntos te parece excesivamente grande para tus frases, es un signo que debes resumir tus textos.

Presentaciones que considero bonitas

Las buenas presentaciones, además de estar genialmente diseñadas (en el caso de que vengan acompañada de una presentación), tienen una gran carga de historia contada. Sí, relatos.

Las mejores ponencias que he visto, el orador relata todo con fluidez, sin notas y está soportado por imágenes detrás que sugestionan cada palabra o frase que menciona.

Podemos ver ejemplos ahora mismo: y qué mejor ejemplo de ver a Steve Jobs presentando el iPhone y, si os fijáis en ese momento y en los siguientes 10 minutos veréis como él solo está hablando y detrás van surgiendo las diapositivas en sincronía. Podéis mirar la presentación entera y comprenderéis el nivel de maestría que tiene para hacerlo, y considero que esto es una buena forma de explicar algo.

Por eso considero que una buena presentación es una buena historia a contar, una de la que el resto podría estar interesado en escuchar y recordar.

Esta presentación de Merlin Mann sobre lo que él llama Inbox Zero es genial, además de estar perfectamente relatada, está acompañada de muy buenas diapositivas, si disponéis de tiempo de mirarla y queréis mejorar vuestra productividad, dadle al play.

Otro lugar donde realmente inspirarse y aprender el arte de la retórica es TED.com. Creo que es el lugar madre de las presentaciones. Las hay de todos los temas, colores y gustos. No sólo donde puedes aprender un montón de cosas sobre cómo hablar, enfocar una buena historia sino, sobre temas relevantes al mundo de hoy.

Si más o menos tienes idea ya de lo que debes empezar a hacer, es aconsejable también que mires esta entrada de Sergio Uribe llamada Cómo hacer una mala presentación donde puedes ver el compendio de errores más comunes y con fotos, que es lo que produce más risa de todo. Una lectura obligada.

Esta entrada fue escrita por @minid un . Minid.net es un blog escrito por Diego Martín Lafuente, diseñador, tecnólogo, hacker, La Ira de Khan y Lead Designer en Notegraphy. Las opiniones aquí vertidas son exclusivas del autor del blog y no representan la de ningún otro relacionado.