Chofer, parada por favor

D·M·Lafuente·Scripsit·Date·07/15/2006

En los comienzos la blogósfera estaba destinada para gente que tenía ganas de conversar y sin ningún tipo de preocupación con el dinero, o sea, no tenía límites para hablar de lo que uno quería, incluso, si había ido a comprar tal producto o si había visto otro por ahí y podía ser de provecho para algún lector dicha información éste la publicaba. Había muchos blogs de todo tipo, más orientados a la difusión de conocimiento en áreas personales que a temas de consumo general. Era curioso saber los gustos de una persona, porqué lo consume o le parece que algo está bien.

Luego con el auge de los blog los caminos comenzaron atravesar zonas comerciales. Google sacó su programa de AdSense, que permitía poner banners de forma fácil y cobrar dinero. Ahí se empezaron a ver blogs con uno o dos banners de texto. Nadie, creo yo, pensaba que esto afectaba a la forma de ser del bloguero: básicamente su reputación y su credibilidad. Mi sensación al principio era que la mayoría no había afectado para nada su ganas de escribir y su periodicidad era como algo irrelevante. Hasta aquí, podría decir que estábamos en una época relativamente feliz.

Al pasar el tiempo, el número de blogs creció abruptamente. Ahí empecé a notar que, escribir un blog ya no era una necesidad de comunicarse con otro y charlar sino ya de generar dinero. Al principio, se leía la típica frase de: me puse esto [banners] porque así me pago el hosting, pero ese argumento tuvo poca efectividad con el tiempo. Le valió de algo al primero que lo dijo, el que luego fue olvidado con suma rapidez para seguir con los segundos. Esto suena como si alguien nos engañara, y nosotros no es que no queremos eso, somos lectores, no pagamos un céntimo por leer lo que otros escriben, así que, está demás pensar que nos engañan. Pero resulta que no es simple esto. No hacía falta que avisara que tiene uno o dos banners para pagarse el alojamiento web. Es su espacio, su vida, sus rollos que más me importa a mí u a otro. No hace falta justificarse.

Pero parece que no es suficiente.

Pero con el pasar del tiempo, uno nota que, cada vez aparecen más sitios que tienen publicidad. Pero cada vez más publicidad. Los blogs que hacen revista de productos comenzaron a florecer y ya se empiezan a ver cada vez más blogs temáticos. Igualmente, eran la minoría dentro de las burbujas de atención pero pareciere que fuere lo ideal. Esto puede tornarse en una molestia bastante grande al final. Intento no hacer caso de este cambio, sigo consumiendo lo que me interesa y participar de las charlas lo máximo posible. Porque es bueno, porque beneficia más que un simple banner o un cheque de cien, doscientos o trescientos euros al mes.

El problema creo yo es cuando uno nota que, antes uno leía un bloguero, porque publicaba cosas. Cada escrito tenía una base lógica de ingredientes: opinión personal, enlaces, ironías, comentarios, peleas, etc. Con la aparición de esta mini-economía, pude ver como los blogs pasaron de ser una inversión de tiempo del escritor a una necesidad de generar contenidos para ganar dinero. No encuentro mal esto, trabajé en una revista, ganaba una pasta brutal haciendo esto y estuve en muchos hoteles de cinco estrellas gracias a esto, pero, un blog no lo veía así. Normalmente, no leía revistas porque cada nota que veía en una revista iba acompañada de una falsa modestia, o de un plagio innecesario. Igual que un diario, casi. Donde lees la misma nota en cada diario, con pequeños ápices de distinción. Lo que diferencia al diario de la blogósfera es que en el periódico las columnas de opinión son escasas, y los periódicos tienen una objetividad muy cuestionable.

Yo leo la blogósfera porque es la concentración de columnistas más grande del universo. Y creo que, la gente en cierta forma siente lo mismo que yo: le importa más saber que es lo que opina otro. No quiere leer un informativo. A su vez, cuando uno empieza a ver que cada post va acompañado de una detectable forma de escritura, editorializada y sistematizada comienza a ver que, de una opinión todo se transforma en un flash informativo. Esto creo que le está restando un terrible valor a la blogosfera. Es por eso que salen algunos imberbes a criticarla, alegando que es un mundo de spam. Es posible y tiene, en parte, cierta razón. Por ejemplo, cuando trabajaba en la revista, la mayoría de la gente tenía un mes de preparatoria de notas. Habían muchos periodistas que escribían todo un mes para realizar una nota decente, sin embargo, cuando me entero que Manu escribió alrededor de 1500 entradas en un año, sabiendo que escribe en otros blogs también me deja atónito la necesidad que existe de producir sin parar, escribir cuantas más cosas mejor. No me malinterpreten, tuve mis épocas en donde publicaba más de 4 posts diarios pero era otra historia. También tuve mi época de cronista de cosas, pero si releo cosas me doy cuenta que no tenía mucho sentido. Probablemente lo que me interesaba era contarle a todo el mundo que vaya a ver algo porque no tenía el tiempo suficiente para sentarme a escribir una sarta de pensamientos. Si en un mes, un periodista se escribía una historia decente, o unas veinte, cómo podemos pretender ver la blogosfera de otra forma que no sea una lluvia torrencial de pequeños escritos ausentes de opinión del bloguer. Todo se transforma en la típica entrada, donde se menciona algo en tres líneas, con una foto que no han pagado, que en la gran mayoría de las veces no han sacado ellos mismos. Es el reino de corto-pego porque no hay tiempo, porque no tengo recursos, porque tampoco me interesa saber si a otros les molesta.

Sobre este tema, el corto-pego o el fusilar contenidos, apañarlos con un indecente “via” que no hace más que fundamentar lo que pienso. Me lo creo yo, no digo que sea la verdad absoluta. Pero me entra por las fosas nasales este tema. Lo huelo y no leo a alguien que diga claramente que, lo que molesta no es la sensación de falta de credibilidad sino, más bien, la desesperación que tiene un bloguer de publicar cuantas más cosas, mejor. Se trata de generar más que nada, entradas indexables, cuantas más, mejor. Así los buscadores indexan contenidos, que son más bien, palabras claves para caer ahí. Cuando uno ve a un bloguer escribir 18 entradas al día, y 17 de ellas son flashes blogueros queda en evidencia que no existe charla, sino otro ánimo… es como si pasaran de mí, sólo le están hablando al buscador.

Siguiendo la temática de que un bloguer corte y pegue una foto cualquiera, cite o traduzca una nota en un idioma alternativo al nuestro, tenga o no permisos del autor, nunca me ha molestado. Pero me molesta bastante cuando lo hace alguien que persigue fines económicos, los que se están montando en el dólar. Hace poco, una amiga redactora, que escribe para el mundo de la moda, le pasó eso: sufrió 72 horas de desfiles, calor, jornadas de más de 17 horas de trabajo para tener unas cuantas notas preparadas. Vamos, terrible esfuerzo, más el trabajo de fotografía de su compañero, que al publicar en una revista, fue fusilado, sin problema alguno, todo su contenido. Según me comentó, uno de bloguers que escribe en estos blogs comerciales de moda le copió todo en contadas horas que su material fue publicado. Encima, puso hasta las fotos que habían costado una pasta considerable. Visto así, esto no me parece justo, no es un juego limpio. No es justo si uno tiene un “negocio” montado y percibe ganancias. Es justo si, es un bloguer que lo único que le interesa es escribir sin ánimos de lucro, que además referencia la nota o que simplemente no hace ningún daño económico de considerable, siempre y cuando se ajuste al derecho a cita, pero una cita de verdad. Yo utilizo fotos con/sin copyright, pero no se engañen. Yo no percibo ganancias directas en el sitio. No hay banners, ni sponsors, ni entradas pagadas. Y dejé de hacer vía porque me dí cuenta que no era una forma justa de citar. Si escribo sobre algo, referencio dentro de la entrada, no poniendo un desconsiderado vía. Pero ese es otro tema del que hablaré mañana o pasado.

Ahora los tiros van por otro lado. Las empresas regalan productos, cuando antes no te regalaban nada, te lo prestaban y por un tiempo corto, fueras un diario o una revista para que escribas una nota sobre ello. Ahora te regalan de todo, con tal de que te dejes no una sino varias notas. Esto no lo veo mal, me encantaría que Apple me regalara cada cosa que vende en el sitio para probarla y si tengo que volver a repetir lo horrible que es el Mighty Mouse al mes de usarlo o lo mierda que suena el iPod Hi-Fi lo haría. En sí, no cuesta nada escribir sobre estas cosas. El problema ocurre es que, no siempre los lectores te conocen, ni saben si estás alabando un producto porque, te da de comer, te regalan más productos en el futuro o simplemente porque has firmado algo donde no puedes decir cómo hackearlo, abrirlo o mostrar otras cosas y enseñarles a tus amigos como aprovecharlo de otra forma. Nokia por ejemplo abrió un wiki hace poco para un producto, pero se ve que no les mola que escribas “hacks” o “vulnerabilidades serias”… será por algo no? Si te dan algo es para que des tu opinión, no la que ellos quieren. Pero el problema persiste. Si la gente no te conoce en persona, no ha tratado contigo o no te lee desde hace mucho, es una duda bastante grande cuando leen de tu blog las palabras “me encanta este producto, me lo compraría sin más”. No es un problema para mí ahora. Tengo la suerte de poder comprarme y usar la gran mayoría de las cosas sin tener que firmar un NDA o un contrato. De hecho, si viene Apple y me dice que quiere enviarme sus productos y me hacen firmar un contratillo, donde se lea algo así como: no se puede abrir el producto, ni hablar en detalle, ni hackearlo, ni nada de lo que nos molesta me opondría totalmente. Sentiría que me están coartando libertades, la de opinión, la de actuar por mi propia mano en buena fe. He rechazado en el pasado cosas del estilo, no quiero que nadie lea algo el cual no puedo realmente describir como quisiera. Si es malo, porqué mis lectores tienen que saber de mi boca que no lo es. ¿En qué se benefician mis amigos?, en fin, son los que me leen a diario. Yo a mis amigos no les voy a decir que esto bueno para que después les vaya como el culo, sería medio estúpido. Escribo sobre Apple, pruebo todos sus productos sin ninguna necesidad de que me regalen algo, por suerte… muchos de ellos me los he comprado y gracias a Dios no tengo que balbucear ningún halago de más.

Ahora veo en la carretera un cartel, uno que no me gusta nada y me gustaría desviarme hacia otras tierras. En el cartel te dice: aquí pagamos por tus posts. Esto seriamente no me gusta ni un poco. Y eso que dejo a amigos que escriban cosas aquí, sin mi consentimiento, o sea, si quieren contar algo, necesitan una mano de promoción no me molesta… son amigos y yo por ellos, lo que sea. Pero eso que, venga una empresa a la que nunca he puesto un pie dentro, venga y escriba algo, yo lo tenga que publicar y no pueda decir que se trata de una publicidad, algo que yo no escribo de corazón sino por obligación y con restricciones no me gusta nada. Se habla de contaminar la blogosfera, ya está contaminada no sé de que se asustan pero, sinceramente, leeríamos blogs de este estilo? Que lo hagan las cadenas de blogs famosas, que escriben 18-50 posts diarios a 5 dólares no está mal para su supervivencia. Al fin, no me molesta que esos lugares sigan en el mismo plan, creando contenidos falsos en ideales, falsos en sentimientos. Total, esos lugares tienen, diría yo, credibilidad cero. Quizás alguno de vosotros no tiene este problema, y se lo cree todo, pero en cierta forma, esos lugares SIEMPRE tienen algo que perder y no van a tirar nada por la borda. En cambio, un blog personal, que no tenga nada más que sus escritos, ¿tiene algo que perder?

Vosotros mismos, recibid dinero por escribir falsas promesas, que cuando escupes hacia el cielo luego terminará cayéndote en la mismísima cara.

Vía: mi conexión de Internet.


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