Hoy me levanté perfecto. No tengo ansias, ni ganas de fumar. No extraño el sabor rico del tabaco y realmente se siente bastante la diferencia a otros días. La comida sabe aún más rica, los dulces son más dulces… en fin se nota un cambio casi radical. Además de la cantidad de comida que engullo es brutal, los que me conocen sabrán que rara vez me sirvo un segundo plato, pues ayer me comí un paquete de pasta yo solo.
Je.