Los Amantes

D·M·Lafuente·Scripsit·Date·07/29/2003

Hace unas semanas había leído un libro de ciencia ficción llamado Los Amantes (The lovers, 1952) del premiado, admirado y ya fallecido escritor de ciencia ficción Philip Jose Farmer.

La trama es de lo más interesante y ocurre en un mundo una sociedad futura distópica y muy farmiana: surgida de una terrible guerra bactereológica que ha exterminado a casi toda la humanidad la civilización en el año 3050 d.C que tiene un sistema de vida en teoría casi perfecta: todo el mundo tenía la vida predestinada, se asignaban cónyuges y basándolo todo en una estricta moral, un control férreo, la anulación de las libertades personales en favor del estado teocrático y totalitario conocido como Unión Haijac.

En ese estado existían dos tipos de trabajadores: el atón y el especialista. Para que puedan comprender más sobre estas dos clases de trabajadores o formas de pensar paso a citar parte del libro que dice el personaje Hal Yarrow (un atón) a un oficial especialista:

–No tuve más remedio que oír lo que usted le dijo a la azafata cuando ella puso en duda su derecho a sentarse aquí. ¿Oí mal o usted de veras le dijo que era un ratón?. Hal sonrió.
–No. No un ratón–dijo–. Soy un atón. De las iniciales de aprendiz de todo y oficial de nada. Sin embargo, no estaba usted muy equivocado. En los campos profesionales un atón tiene más o menos el mismo prestigio que un ratón. Lanzó un suspiro y pensó en las humillaciones sufridas por no haber elegido ser un especialista de mente estrecha.

Hal alaba en esta charla al oficial midiendo sus palabras para dejar claro quien es superior en la sociedad, el especialista. Por que Hal sabe que él es una persona de menor escalafón y le debe (por reglas sociales estúpidas) un respeto y admiración, llegando casi sumisión. Un error en sus palabras le supondría un castigo tremendo.

Unas líneas más adelante sigue la charla con el oficial:

–Ah –dijo el hombre, como si eso le hubiera aliviado de un peso–. Entonces quizá no le importe si le hago otra pregunta. Por algo me llaman Sam Narices, como ya le conté. ¡Ja, ja!

–No, no me importa–dijo Hal Yarrow–. Un atón, a pesar de ser un aprendiz de todo y oficial de nada, no abarca todas las ciencias. Está confinado a una disciplina particular, pero trata de comprender hasta donde le es posible lo que ocurre en las ramas especializadas de esa disciplina. Por ejemplo, yo soy un atón lingüístico. En vez de limitarme a una de las muchas áreas de la lingüística, tengo un buen conocimiento general de esa ciencia. Esta habilidad me permite correlacionar lo que sucede en todos sus campos, buscar cosas en una especialidad que pueden ser de interés para un hombre de otra especialidad, y transmitirle le que he encontrado. De lo contrario, el especialista, que ni siquiera tiene tiempo para leer los cientos de publicaciones relacionadas con su campo, se perdería quizá cosas que podrían serle útiles.

Particularmente me ha gustado mucho este libro que más adelante tiene una trama quizás un poco más jugosa y misteriosa que una simple definición, pero coordinando con mi amigo faemino por las primeras 3 horas con la definición de lo que es un atón y un especialista y todo el rollo de la sociedad perfecta te impulsa a terminarte el libro.

Quien pueda comprarse este libro lo encontrará seguro de la Biblioteca de Ciencia Ficción (número 20) con el título «Los Amantes» de Philip Jose Farmer y, pues… ¡que no pierda el tiempo e invierta entre 6 o 10 euros en la edición!.

Con quién se siente más identificado ahora: ¿con un atón o con un especialista?


Autor: Philip José Farmer. Título original: The Lovers (1952). Editorial: Ediciones Orbis, S.A. Colección: Biblioteca de Ciencia Ficción nº 20. Traducción: Sebastían Nusta. Edición: 1985. ISBN: 978-84-7634-244-2


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